El color del vino. Una cuestión de química.

Si te gusta disfrutar de un buen vino, muchas veces lo habrás visto, degustado y olfateado, pero… ¿te has parado a pensar en el porqué de su aspecto? ¡Acompáñanos y descúbrelo!

Antes de entrar en materia, tenemos que ser conscientes de que la primera sensación que percibimos en una copa de vino es su aspecto visual, por ello, su transparencia, brillo y color son características fundamentales que van a determinar nuestra visión de calidad del vino.  A través del color del vino, podemos tener una idea de su edad, de su cuerpo, de su estado de conservación e incluso en ocasiones podemos adivinar algunos defectos que probablemente notaremos posteriormente a la hora de saborearlo.

Y es ahora cuando nos ponemos científicos, puesto que el color del vino tinto está determinado por su composición química, especialmente por sus compuestos fenólicos.

Los compuestos fenólicos podemos clasificarlos en no flavonoides (ácidos fenoles y estilbenos) y flavonoides (flavonoles, antocianos, flavan-3-oles).

La primera familia (los no flavonoides) no contribuye de forma directa al color del vino, pero son compuestos que pueden oxidarse por vía enzimática o química dando lugar a tonalidades amarillas/marrones que le aportarán pequeñas variaciones.

Hablando de la segunda familia, tenemos por un lado a los flavonoles, responsables del color amarillo de la piel de las uvas blancas y en consecuencia del color amarillento del vino blanco. Por otra parte, los antocianos, son los responsables directos del color rojo azulado de la piel de las uvas tintas, y por ello, también lo son del color del vino tinto. Y para terminar con la familia de los flavonoides, tenemos los flavan-3-oles, los famosos taninos, que se encuentran en el rapón, en la piel y en las semillas, y son los que aportan el sabor amargo, el cuerpo y la capacidad para envejecer del vino.

Si sacamos conclusiones de toda esta información, podemos dilucidar que es posible elaborar vino blanco con uva tinta si se evita que las pieles tengan contacto con el mosto, en cambio, el vino tinto solo se puede elaborar con una tinta y mediante maceración del mosto con las pieles y semillas.

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¡Salud y vino para todos!

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