Decantación y Oxigenación, mismo accesorio, diferente proceso.

A menudo podemos ver que cuando vamos a una reunión a casa de un amigo y nos disponemos a tomar una buena botella de vino, saca ese decantador que le regalaron en su último cumpleaños y vierte en él nuestro maravilloso caldo para servirlo posteriormente.

Pero… ¿sabemos realmente para qué sirve este proceso más allá de servir el vino en un bonito recipiente de vidrio?

¡Hoy te lo contamos con todos los detalles, no te lo pierdas!

Lo primero que debes saber es que, aunque se utilice el mismo recipiente (el decantador), se pueden realizar dos procesos totalmente diferentes, que atenderán a distintos aspectos que podemos agrupar en tres bloques principales: el tipo de vino con que se realiza, el objetivo que se quiera conseguir y el tiempo en que se desarrolla dicho proceso.

Decantación

Este proceso se realiza con los vinos añejos (algunos crianza, los reserva y los gran reserva), debido a que estos presentan precipitaciones y posos debido a los agentes que intervienen en su elaboración, como por ejemplo pueden ser los taninos.

No pensemos que se realiza porque estos sedimentos sean malos para la salud, ya que en su mayoría no lo son, sino que se trata más bien de una cuestión estética o de gusto, ya que a muchas personas les resultan desagradables al paladar.

La decantación debe ser realizada con conocimiento, vertiendo el vino en el decantador con mucho cuidado y dejando que los sedimentos se asienten en el fondo durante no más de 15 minutos, porque en caso contrario el vino podría oxidarse y perder sus cualidades (aromas, calidad, etc).

Oxigenación

Al contrario que el anterior, aunque también se realice en un decantador, este proceso se realiza con los vinos jóvenes y algunos crianza, y se conoce también como aireación del vino.

Si con la decantación el objetivo principal era eliminar los posos y precipitaciones, en el caso de la oxigenación lo que se pretende es sacarlo de la botella para despertar aromas y cualidades ocultas que no apreciaríamos al beberlo directamente sin hacer el trasvase al decantador.

Por último, también encontramos diferencias en cuanto al tiempo del proceso, ya que al contrario que el anteriormente expuesto, la duración óptima es de entre 1 y 3 horas, y no de 15 minutos, por lo que deberías organizarte para realizarlo con bastante antelación a la llegada de tus comensales.

Esperamos que esta información te haya sido útil y que en la próxima reunión con tus amigos puedas demostrar tus conocimientos de experto winelover.

¡Salud y vino para todos!

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